MEGDAZ


Supe por primera vez de la existencia de Megdaz, a través de la Guia de Trekking y excursiones en Marruecos, de Roger Mimó, editada por Sua Edizioak en diciembre de 1993. Se visitaba Megdaz en un recorrido que, comenzando en Anemiter, a orillas del Oued Ounila, cerca de Telouet, y tras pasar por el lago de Tamda-n-Ungumar, recorría todo el valle del Tessaut para, a través del Cañon de Uandrás -que se hizo tristemente famoso en la primavera del 2015- acceder  a la meseta de Tarkedit y a la cumbre del Mgoum, la máxima altura del segundo macizo más alto del Alto Atlas, y cima del sector central de la cordillera. Se trataba de un recorrido de 9 días.- Mimó calificaba a la aldea como "una las más pintorescas del Atlas".  Esta simple descripción,  unida a otros adjetivos utilizados por el autor, me despertaron la curiosidad, ampliada también a los valles del alto Tessaut. Pero la necesidad de disponer de, al menos 5 ó 6 días para visitar, aunque solo fuera someramente, la zona, debido a la precariedad de las comunicaciones en el Alto Atlas, y más concretamente en esa región, hace un par de décadas,  hacía complicado el poder visitarla. Para terminar de redondear el despropósito, cuando conseguimos organizar un viaje a los valles del Tessaut, a principios de este siglo, nos pilló un intenso periodo de lluvias que dió al traste con nuestras intenciones, dejando las pistas intransitables, y obligándonos a cambiar de ruta.

Megdaz volvió a perfilarse con fuerza como un destino, tras una amplia, entrañable y muy ilustrativa conversación con Jordi y Esther, dos grandes amantes del Alto Atlas, del que conocen y han pateado hasta sus mas inéditos e íntimos senderos, que tuvo lugar en Agoudal -en el albergue del recordado Ibrahim-, una nivosa tarde de finales de febrero. La luz en sus rostros y la pasión con la que me describieron la  aldea, definiéndola como "de síndrome de Sthendal", no dejaban lugar a la duda: Había que visitar Megdaz y los valles del Tessaute, y cuanto antes. Y terminó de redondear la ilusión la misma expresión, aderezada por unos lágrimas que pugnaban por salir emocionadas, que adiviné en el rostro de Georges Roy -otro gran enamorado de la arquitectura popular del Atlas y el sur marroquí, propietario del albergue "On dirait le sud", en Amtoudi id Aissa- cuando me hablaba de "los Agadires centenarios de Megdaz".

Por fin pude visitar Megdaz en septiembre de 2013. Nadie había exagerado ni un pelo. 

Situada en un pequeño valle subsidiario del Tessaut, regado por el Asif Imgis uno de los arroyos que le nutren por el sur, y con una altura cercana a los 1900 m. Megdaz es una de las aldeas más importante de la región, junto con Amezri.- Consta de dos núcleos, situados a ambas orillas del arroyo.- El más grande, el situado en la ribera derecha, es el más antiguo, y el que concentra el mayor número de edificios notables.


 Si accedemos al pueblo por el acceso normal, llegando desde Ait Ali-n-Ito, pequeña aldea del valle del Tessaut propiamente dicho, ya sea por la pista -si accedemos motorizados- o mediante un agradable paseo de cinco km. recorriendo la orilla del rio, llegamos a las primeras casas  -un par de tiendas, y único lugar donde dejar el vehículo-  sin haber atisbado aún el conjunto de la población, si acaso, un pequeño núcleo de casas situado en la orilla opuesta (foto superior).- Conforme empezamos a adentrarnos en la aldea, es cuando ésta empieza a mostrarse poco a poco. Si llegamos andando por el rio, lo mejor es dirigirse primero al núcleo más pequeño, el que se encuentra en la orilla izquierda, al final del cual reconocemos los edificios de la escuela, con los clásicos barracones prefabricados.- Es desde aquí, desde donde obtenemos la mejor panorámica del pueblo, observándolo en su totalidad.

Encaramada a las pedregosas y empinadas laderas del estrecho valle del Asif Imgis, cuyo curso se oculta entre espesas arboledas donde abundan los nogales , algunos de considerable porte,  y rodeada de montañas desnudas donde únicamente sobrevive a duras penas alguna sabina, Megdaz se nos presenta  imponente, en una imagen difícil de olvidar, absolutamente integrada con el contexto geográfico con la misma tonalidad marrón que la piedra donde se asienta y que le sirve de material de construcción.- Únicamente algunos retazos del verde de las chumberas que se derraman entre las casas turba esa monocromía (foto de inicio) .- Varios graneros colectivos de piedra, de aspecto macizo y rotundo, pero de porte elegante y señorial, se alzan orgullosos y desafiantes  sobre la piedra desnuda, alcanzando algunos la veintena de metros de altura provocando que nuestra atención se centre irremediablemente en ellos y en el desafío a la gravedad que suponen (fotos  sup. drcha. e izda.).- 

Toda la alta cuenca del Tessaut, debido a su secular aislamiento derivado de las complicada orografía y las consecuentes dificultades de comunicación, presenta unas características culturales y , principalmente, arquitectónicas , bastante singulares con respecto a otras regiones del Alto Atlas y que llaman poderosamente la atención, especialmente, la considerable altura que pueden llegar a alcanzar algunas construcciones -sobre todo los graneros colectivos o Ighrem-, sin que ello vaya en detrimento de su robustez, y la utilización de la madera como material arquitectonico en la construcción de los muros exteriores.- Son muchas las aldeas de estos valles , y me refiero tanto al del Tessaut propiamente dicho, como a los de los pequeños arroyos que lo nutren en su curso alto,  que cuentan con orgullosos ejemplares de la arquitectura propia de la región, como los graneros de Fakhour o  Ichbaken,  pero es en Megdaz donde esta singularidad constructiva alcanza su máxima expresión.-

Como tengo la suerte de compartir la pasión por estos temas con otras personas que saben y entienden mucho más que yo, les pedí a mis buenos amigos Montse y Xavi  -a la sazón, arquitectos, y con quienes he compartido una de mis dos visitas a la zona- que me recordaran un poco las explicaciones que me dieron "in situ".  El "recordatorio" ha sido tan claro y didáctico, que voy a tratar de reproducirlo lo más fielmente posible.

Los recursos de la construcción doméstica tradicional del sur marroquí , como el uso del tapial y los ladrillos de adobe (estos últimos, utilizados principalmente en las edificaciones comunitarias para  lograr unos decorativos efectos de luces y sombras en sus partes superiores o alrededor de los huecos) no resultan válidos para las zonas montañosas más elevadas ya que su exposición a la lluvia y a la nieve les supondría  una rápida degradación (más aún que la que actualmente ya padecen en clima árido).

Por tanto, es en las zonas de montaña, como la alta cuenca del Tessaute,  donde aparece la piedra como material de construcción noble que tiene, sin duda alguna, una imagen asociada al poder. Ahora bien,  aún tratándose de un material muy poco higroscópico -es decir, con poca capacidad de absorción de la humedad- y consecuentemente, con requerimientos de mantenimiento mucho menores que los que exigen las construcciones a base de tierra, las dificultades derivadas de su extracción y transporte hasta pie de obra lo han reservado tradicionalmente para aquellas edificaciones cuya durabilidad tuviera una especial repercusión en la comunidad, como es el caso concreto de los graneros colectivos.

Ahora bien, la experiencia de los maestros artesanos (maalems) toparía en su momento con uno de los mayores enemigos de las construcciones hechas a base de acumulación de pequeñas piezas: los empujes , o , dicho de otra manera, las tensiones internas en los materiales,  producidos por el crecimiento en altura de las edificaciones. Estas tensiones provocan fisuras, desplazamientos y, al final, el hundimiento del edificio. Así, con los sistemas tradicionales de muros de carga de piedra y forjados de vigas de madera y cañizo, este tipo de construcciones se encuentran limitadas a un máximo de unas tres o cuatro alturas. 


De manera totalmente singular e inexplicable en el valle del Tessaout, concretamente en los graneros de Fakhour (foto superior drcha.) y Megdaz, y en algunas edificaciones situadas en el sur del Yemen, se desarrolló un sistema constructivo que solucionaba el  problema de las tensiones internas mediante la combinación magistral de la madera y la piedra en la ejecución de los paramentos verticales -muros- de mayor altura. Este sistema, consistente en la introducción de hiladas parciales de tablones de madera que se mezclan en los muros de piedra formando una escalera a lo largo de las fachadas, consigue un aumento considerable de la resistencia del conjunto de la edificación (foto izda.). De esta manera, los principales enemigos del crecimiento en altura de una edificación, que son los seismos y  el viento, son absorbidos por la flexibilidad y arriostramiento de la madera. Y es gracias a este sistema constructivo casi único que podemos admirar los impresionantes graneros centenarios de hasta siete plantas de altura que se levantan sin asomo de patologías en este valle de excepción.



Callejear por las empinadas cuestas de la aldea, nos permite, ademas de apreciar la cotidianidad y advertir alguna mirada curiosa, ir descubriendo estas maravillas arquitectónicas, magníficamente conservadas, que se levantan aquí y allí, esparcidas entre las viviendas familiares que se suporponen en cascada por la ladera, y admirar la técnica de estos artesanos capaces de levantar, con escasos medios materiales y técnicos, estos imponentes y robustos edificios.-

Si bien la piedra es el elemento predominante, encontramos también casas  de tierra cruda, edificadas mediante la técnica del tapial, o incluso, algunas donde se combinan ambos elementos (foto superior).-
También encontramos algunos edificaciones imponentes de piedra que no parece que tengan una función comunitaria, sino residencial,  pues tienen ventanas en todas sus alturas y no simples  ventiladeros , por lo que supongo que serán las mansiones de las familias notables (foto drcha.).- En la parte baja del pueblo, precisamente entrando por el edificio de la foto, mediante la cual se accede a un patio, existe un granero que se puede visitar (no olvidemos dar una gratificación al guarda), y desde su terraza contemplaremos una magnífica visión de Megdaz y su entorno (últimas fotos)

CÓMO LLEGAR.-
Salvo que queramos acceder a la zona en una travesía pedestre de varios días -las posibilidades son múltiples-, la única vía de acceso apta para cualquier clase de vehículos es la carretera R307, que, partiendo de Demnate, atraviesa todo el núcleo del Alto Atlas central, hasta desembocar en las cercanías del pantano de Ouarzazate, a medio camino entre esta población y Skoura.- Se trata de una carretera de montaña, con múltiples curvas,  que atraviesa tres puertos de más de 2200 metros y en la que debemos calcular medias no superiores a los 40 km/h. Por contra, el paisaje es sencillamente magnífico.- Mas o menos a mitad del trayecto, nos encontramos con  Toufrine, magnífica aldea de piedra encabalgada en una montaña que domina el rio Tessaute, controlando su  único paso viable.- Junto al puente, en la orilla derecha, parte la pista que se adentra en el alto valle.- Tras pasar por las aldeas de Ifolou y Fakhour, llegamos a Ait Ali-n-Ito, desde donde tenemos que tomar una pista a la derecha que se introduce por un valle lateral, que en cinco km. nos lleva a Megdaz.- En marzo de 2014, todo el trayecto estaba siendo acondicionado para ser asfaltado, por lo que es muy probable que las obras hayan culminado ya.- Es importante, una vez que hemos tomado el desvío en Ait Ali-n-Ito, continuar por el valle de la derecha, dejando a nuestra izquierda una pista que gana altura.-

Pero yo recomiendo hacer el trayecto de Ait Ali-n-Ito a Megdag, caminando por las orillas del rio. El trayecto no nos llevará más de dos horas,  en un ambiente absolutamente placentero, entre una magnífica vegetación de ribera, y pasando por la pequeña aldea de Imzilen , donde despertaremos la curiosidad de la chiquillería (foto dcha.) y podemos comtemplar un magnífico ejemplar de los pequeños molinos de agua de la región. Si viajamos con chavales, esta opción les permitirá disfrutar de un intenso día de excursión (foto inferior).

También es posible acceder a Megdaz desde Amezri, por una pista muy precaria, y que coincide en muchos tramos con  el cauce del propio Tessaute,  apta -por tanto- únicamente para vehículos 4x4.- Son 20 km. los que separan Amezri y Ait Ali-n-Ito, pero pueden llegar a ser un suplicio, y con crecidas del rio, impracticables.-  Se llega a Amezri desde Skoura, vía Tounduout , hasta aquí es carretera asfaltada, y el resto buena pista



COMER Y DORMIR.-
Son varios los pueblos del valle que cuentan con alguna gîte (Toufrine, Ifolou..), incluso hay una en Megdaz,  en la salida hacia la garganta del Asif Imgis, pero en mis dos visitas la encontrré cerrada, y al parecer, esto es lo normal.- Pero, sin duda, el mejor alojamiento de la zona, tanto por su ubicación como por las instalaciones y servicios que ofrece, así como por la amabilidad de Abdelah y toda su familia, es la gîte Assounfou, en Ait Ali-n-Ito, justo en el cruce hacia Megdaz (foto inferior).- Se trata de una construcción reciente, pero siguiendo los cánones constructivos  de la región, y con los materiales tradicionales, por lo que no supone en absoluto un parche en el entorno, como  muchas gîtes y albergues de otras zonas de la cordillera.- Ofrece, en un ambiente absolutamente familiar,  varias habitaciones alfombradas y con colchonetas, un magnífico salón comunal y unos sanitarios limpios y bien mantenidos.- La comida, cocinada al estilo tradicional, es simplemente deliciosa. Todas las noches, después de cenar,  la señora de Abdelah pasaba a preguntarnos nuestra opinión sobre su quehacer culinario. Cuando veía nuestras expresiones, se marchaba la mar de contenta. La media pensión , según precios de 2014, estaba a 200 Dh., y 100 Dh. los pequeños.


Si preferimos tomar Toufrine como base de operaciones, os recomiento la pequeña gîte de la familia
El Habous, situada junto a la carretera, a unos 2 km. de Toufrine en dirección hacia Skoura. Desde la carretera sólo se ve una pequeña tienda con un cartel. La gîte está en el talud, y no se divisa desde la carretera. Se accede por una pequeña vereda que nace junto a la tienda.- Se trata de un lugar pequeño y acogedor, junto al rio y rodeado de nogales, que emana unas sensación de tranquilidad y recogimiento palpables.- En verano es un oasis de frescor.- Moha y su familia se encargarán de que nuestra estancia sea lo más placentera posible.- Ofrece tres habitaciones con 2/3 colchonetas, un pequeño salon con tarbas, donde se podrían acomodar unas 4/ 5 personas, y un bloque de sanitarios, todo limpio y muy correcto.-  Nos darán de comer según las disponibilidades de ese día, dependiendo de lo que nos ofezca el huerto y la pequeña granja.- La media pensión  estaba en 150 Dh, en septiembre de 2013.




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